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domingo, 17 de mayo de 2009

'LA BELLA DURMIENTE' HECHIZA AL PRADO


La pinacoteca madrileña acoge 17 obras prerrafaelitas del Museo de Arte de Ponce


Una hermosa mujer duerme plácidamente bajo la clara luz de una mañana de verano, mientras decenas de personas la observan con admiración. La obra maestra del pintor británico Frederic Leighton, ‘Sol ardiente de junio’, fascina al público del Museo Nacional del Prado, que podrá contemplar la exposición de pintura victoriana hasta el 31 de mayo.

La renovación y ampliación del Museo de Arte de Ponce ha permitido realizar una exposición retrospectiva de pintura victoriana en Madrid. Bajo el título ‘La bella durmiente’ el Museo Nacional del Prado paliará temporalmente su carencia de obra británica.
La muestra reúne 7 dibujos y 10 pinturas seleccionadas de entre la extensa colección del museo portorriqueño, que debe su existencia a la iniciativa de Luis A. Ferré (1904-2003), importante economista y político de la historia reciente de Puerto Rico.

Una visión profética
La admiración de Ferré por el arte europeo le llevó a aglutinar desde 1959 una importante cantidad de obra británica de la segunda mitad del siglo XIX. Paradójicamente este período, que dio a luz obras de indudable calidad, no fue valorado hasta finales del XX.
La exposición de Madrid se centra en la pintura de los prerrafaelitas, un grupo de artistas jóvenes, que, cansados de la mediocridad de la pintura inglesa y del conservadurismo de la Royal Academy of Arts, fundaron en 1848 en Londres una hermandad cuyo objetivo era recuperar los valores de inocencia y peso moral que tenía la pintura antes de Rafael. El historiador Heather Birchall cuenta que, para ello, se inspiraron en el espíritu artístico, la técnica y el simbolismo de los primitivos italianos -especialmente Fra Angelico, Botticelli o Benozzo Gozzoli- y los artistas del norte de Europa.
"Sus objetivos (eran) tener ideas genuinas que expresar; estudiar atentamente la naturaleza; compartir lo que es directo, serio y sincero del arte de períodos anteriores, y huir de lo convencional, la presunción y lo aprendido de memoria", explica Birchall.

Del compromiso social al arte por el arte
El ideal de fidelidad a la naturaleza se puede observar en el cuadro de Thomas Seddon (1821-1856), Léhon desde Mont Parnasse, Bretaña (1853), en el que el artista se enfrentó al paisaje de forma directa e intentó transmitir hasta el más ínfimo detalle.

Léhon desde Mont Parnasse, Bretaña (1853), por Thomas Seddon/MAP

También se aprecia esta intención en una obra de finales de siglo, La escuela de la naturaleza (1893-1984), donde William Holman Hunt (1827-1910) -el pintor que mejor representa los ideales prerrafaelitas y que más fiel se mantuvo a ellos- retrató a su hija Gladys.


La escuela de la naturaleza (1893-1894), de Holmant Hunt/MAP

La exposición cuenta además con escenas históricas, como La huida de una hereje (1559) de John E. Millais (1829-1896); o con el prototipo de las mujeres de ensoñación, típicas de la segunda fase prerrafaelita -desde 1860-, en La viuda romana (Dis Manibus) (1874) de Dante G. Rossetti (1828-1882).

La viuda romana (Dis Manibus) (1874) de Dante Gabriel Rosetti/MAP


Pero el cuadro que mejor ejemplifica la serie de retratos alegóricos femeninos es Sol ardiente de junio (1895), de Frederic Leighton (1830-1896), pieza talismán del Museo de Arte de Ponce. Esta obra es un hito dentro de la producción pictórica de finales de época decimonónica. Como explicó el comisario de la exposición, Gabriele Finaldi, es el símbolo de un arte extremadamente refinado, que retorna al mundo clásico y en el que se admira a la belleza por sí misma, es decir, el arte por el arte.

Sol ardiente de junio (ca. 1895) por Frederic Leighton/MAP
El artista mejor representado de la muestra es Edward C. Burne-Jones (1833-1898), a quien pertenecen los siete bocetos del gran cuadro inacabado El sueño del Rey Arturo en Avalon (1881-1898). Una obra de gran ambición con la que este autor resumió los intereses intelectuales de su vida.


El sueño del rey Arturo en Avalon (1881-1898), por Burne Jones /MAP
En este lienzo, así como en la serie de El rosal silvestre (1833-1898), Burne-Jones no ocultó su admiración por la pintura del siglo XVI, denostada por la primera etapa prerrafaelita, y se recreó en el estudio minucioso del cuerpo humano y los paños.

La bella durmiente, serie de El rosal silvestre (1871-1873), por Burne-Jones/MAP


Sueño y muerte, ambiguos hermanos, confunden al espectador, que no podrá sino sumirse en la ensoñación victoriana y disfrutar del "art for art sick" (literalmente, el arte por la enfermedad del arte).

Sara Cañizal Sardón

BIBLIOGRAFÍA

La Bella durmiente. Pintura victoriana del Museo de Arte de Ponce, Madrid, Museo Nacional del Prado y BBVA, 2009.

http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/la-bella-durmiente-pintura-victoriana-del-museo-de-arte-de-ponce/

http://www.mcu.es/novedades/2009/novedades_La_Bella_Durmiente.html

http://www.revistaviajar.es/Agenda/La-Bella-durmiente-en-02-2009-76133.html

http://www.elcultural.es/galerias/galeria_de_imagenes/40/ARTE/La_bella_durmiente_Pintura_victoriana_en_el_Museo_del_Prado#/img/img_galeria/2009/233.JPG

domingo, 10 de mayo de 2009

Rare and Chic, nº 2. ¿Qué encontrarás en este número?

NOTICIA
XXI Gala del Día Internacional de la Danza
REPORTAJE
Carmen, un homenaje a la mujer
AGENDA y NOTICIAS BREVES
REPORTAJE
Generación 2.0
UNA TARDE CON...
Simona Ticciati
A FONDO
Las exóticas danzas de Oriente
ESPECTÁCULO Rare&Chic
PARA SABER MÁS...

Rare and Chic, nº 2. EDITORIAL

Madrid celebra el Día de la Danza inundando la Comunidad de multitud de espectáculos con un mismo fin: la expresión de un arte multicultural con un mismo lenguaje, único y diverso al mismo tiempo, apto para niños y mayores.
Quizás sea esa característica igualitaria de la danza la que ha hecho que programas como "Fama, ¡A bailar!", en el que jóvenes talentos bailan por un sueño, hayan calado tan hondo en nuestra sociedad y llegado a llenar plazas de toros.
Rare & Chic rinde en este número un homenaje a la belleza del cuerpo humano en movimiento y al arte puro de la danza que por fín encuentra su hueco en la oferta cultural de la ciudad.

REPORTAJE: CARMEN, UN HOMENAJE A LA MUJER


Sara Baras resucita al personaje de Mérimée y lo adapta a nuestro tiempo





Luis Ortega y Sara Baras/Saba Danza




El rasgueo de una guitarra desde la más profunda oscuridad y, luego, una voz aterciopelada flota en el aire y corta la respiración de los presentes, embelesados ante el espectáculo ofrecido por un cuerpo de baile en negro y rojo. La "Carmen" de Sara Baras llega a Madrid pisando fuerte y a dos meses de su estreno sigue llenando el auditorio.
El mito de "Carmen" nació en la pluma de Prosper Mérimée y alcanzó fama mundial gracias a la opéra-comique compuesta en 1875 por Geor-ges Bizet, que, paradójicamente, obtuvo en su estreno un fracaso estrepitoso.
Años más tarde, se convirtió en el melodrama francés más aclamado y más veces representado a nivel internacional.
"Carmen" ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones y, en España cuenta con un fabuloso precedente en la danza, la recreación realizada por Antonio Gades.
La readaptación de Sara Baras recupera el mito y concede nuevos aires a esta historia. Su versión fue estrenada en El Liceu de Barcelona y, a consecuencia de su éxito, re-presentada en el Teâtre de los Champés-Elysées de París. Ahora viaja por España y los madrileños podrán disfrutar hasta el 31 de mayo de este espectáculo en el Teatro Lope de Vega de Madrid.
Tres mujeres y el amor
Es la tercera vez que Sara Ba-ras representa a una gran mujer y protagoniza una auténtica historia de amor. En 2000 se convirtió en Juana I de Castilla, apasionada e intensa; en 2002 en María Pineda, luchadora y generosa; y, ahora, en Carmen, libre, fuerte y única.
Sara Baras parece perseguir el concepto creado por Richard Wagner de "obra total". La renombrada bailarina gaditana ha dirigido tanto las coreo-grafías como la escenografía y parte del vestuario de este espectáculo, en el que el amor y la muerte, la pasión y el desengaño se visten de rojo y negro, y se reinventa la bata de cola.
La luz, empleada de modo escenográfico, es la protago-nista absoluta en algunos pases: puertas que se abren y se cierran, permitiendo ver a unas personas y ocultando a otras, telones de guillotina que hacen que el espectador se re-cree en excelentes zapateados, o proyecciones sobre el suelo se combinan con las sucesivas imágenes de las pantallas si-tuadas al fondo de escena.
Sara Baras convierte el escenario en un tablao flamenco -cuatro guitarristas, tres cantaores, dos violines y un percusionista acompañan durante la obra a los bailari-nes- o en una plaza de toros sillas colocadas en círculo-.
En definitiva, pintura, escultura, arquitectura y música se dan la mano en un proverbial espectáculo.
La historia se estructura en tres actos y dieciocho cuadros, se-parados por cortes oscuros, en los que se hace todo un alarde de del buen flamenco.
El argumento transcurre en principio lentamente, en mo-vimientos contenidos y de gran dificultad técnica, y va adquiriendo fuerza en escenas llenas de garra y dominio gracias a un cuerpo de baile pulcro y con un control magistral de los movimientos.
Caben destacar los proverbiales braceos de la habanera de Sara Baras, cuando el amor es dulce, y el zapateado enérgico de la alegría. También fue sin lugar a dudas sobresaliente la fa-rruca de Luis Ortega y el paso por tangos de José Serrano.

La danza vence al drama


A este soberbio espectáculo sólo le cabe un pero, y es la fa-lta de definición de los personajes masculinos. El conocedor de la historia intentará encontrar fallidamente los rasgos de los protagonistas de la novela de Mérimée y el ajeno a la obra original lo único que tendrá verdaderamente claro es que el argumento principal trata de una mujer con el corazón dividido entre dos hombres, uno de los cuales es un torero. Una "abstración poética" que quizás descentre al auditorio, ya que la danza vence, sin lugar a dudas, al drama, y rompe el equilibrio que se parece perseguir en principio esta obra.
En contraposición, el perso-naje de Carmen sí queda claro para el espectador. Acompañada por Luis Ortega, "Don José", y José Serrano, "Escamillo", Sara Baras encarna al personaje de la cigarrera decimonónica, pero lo moderniza y
lo adapta a nuestro tiempo.

Carmen es una mujer de hoy, que contra todo pronóstico vive la vida que sueña y que no se deja arrastrar por este-reotipos. Carmen es de carne y hueso, rompe moldes y se libera del yugo de las convenciones gracias a la danza.
Como demuestran las fotografías de mujeres toda raza y condición que aparecen al fondo de escena en el desenlace de la historia, Carmen es un homenaje a todas y cada una de las mujeres de nuestro tiempo, que han luchado contra corriente para hacerse res-petar y alcanzar el lugar que les corresponde en la sociedad, aunque aún quede mucho camino por recorrer.
Carmen, o Sara Baras, como quieran llamarla, tiene duende. Y así lo demuestra su fiel público, que se pone en pie para homenajear a la artista, y que rompe el protocolo en mitad de un cuadro. Un espectáculo de flamenco de altura que nadie debería perder.

Sara Cañizal Sardón

LAS MEJORES PROPUESTAS RARE & CHIC

La danza como arte, puede serlo de forma activa o contemplativa. El equipo de Rare & Chic ofrece una selección de rincones de Madrid donde aprender a bailar o embelesarse con el baile de otros mientras, por ejemplo...te cultivas en gastronomías del mundo.


Scaena. Centro de Artes Escénicas de Carmen Roche (C/ Coslada 7 bis)
Este escuela,de las más prestigiosas de danza clásica, española y contemporánea de Madrid, fue originariamente un garaje que el famoso bailarín Antonio convirtió en teatro, y que ahora Carmen Roche y Antonio Canales han transformado en esculea de baile.

Centro de Ocio El Horno (C/ Esgrima 13)
Esta vivienda antigua en el corazón de Madrid ha sido adaptada para impartir clases de baile o música de todo tipo. Cuenta con trece salas y una amplísima y exótica oferta a precios muy asequibles.

PLACERES CULINARIOS A RITMO DE ARTE

Restaurante Teherán (C/ Ayala 140)
Un restaurante regentado por una familia iraní instalada en Madrid desde hace 25 años podrán degustar deliciosos platos persas, endulzarse con baklawa o tomarse un té aromático. Los viernes y sábados se ofrece un espectáculo de danza oriental. Nuestra sugerencia: ensalada de yogur con pepinos, pasas y nueces y el guiso de cordero con verdudas.

La negra Tomasa (C/ Cádiz 9)
Entre fotos de Cuba, un mojito y un buen plato de congrí, todos los días podrá disfrutar de un animado espectáculo de salsa y calidez isleña. Sabor y ritmos cubanos en un local en el que hasta puede hacer sus consultas a un santero a cambio de la voluntad.

Corral de la Pacheca (C/ J. Ramón Jiménez 26)
No hace falta salir de Madrid para disfrutar de un espectáculo de auténtico flamenco y degustar un buen plato de comida española. Este local, fundado en 1971, se levanta en el mismo solar de un famoso corral de comedias, del que aún se conserva su nombre.

S. Cañizal Sardón y M. Rodríguez Pallares

Festival Internacional Madrid en Danza '09

GENERACIÓN 2.0.
El triunfo de los jóvenes creadores

La XXIV edición del Festival Internacional de danza contemporánea de mayor formato en España, apuesta por el futuro. El ciclo Generación 2.0 demostró que sus propuestas son el pase directo a una nueva posmodernidad, donde las nuevas tecnologías y la interdisciplinariedad redimensionan el arte coreográfico actual.

Del 13 de abril al 3 de mayo Madrid, ciudad cosmopolita, acogió a más de 20 compañías de danza de diferentes países para celebrar el evento más importante de nuestra escena, que poco a poco se consolida como el gran festival multicultural de la danza, obteniendo así el reconocimiento y prestigio de los artistas más importantes a nivel internacional.
Este año, fiel al concepto de superación de fronteras, pudimos disfrutar de 59 actuaciones en la capital y también en varios de las localidades de la Comunidad de Madrid, ofreciendo un espectáculo accesible para todos, cercano y económico; un detalle mu significativo en estos tiempos de crisis que también sufre el arte.

Espacios escénicos
Grandes teatros para un gran Festival; las 24 producciones toman los escenarios más importantes de la Comunidad (como el Teatro Circo Price o los nuevos Teatros del Canal) pero también los espacios más alternativos de Madrid, entre los que se encuentran la sala Triángulo o la Sala Cuarta Pared. Todo por hacer realidad uno de los objetivos de cada una de las creaciones: la rea-lización de una pieza única que concibe el espacio de una ma-nera personal, y lo reconfigura en torno al universo artístico que crea.
En esta escena sin fronteras, donde triunfa la intercultu-ralidad y el intercambio, el lenguaje de la danza se convierte en el nexo de unión no sólo de los creadores, sino del público que acude a liberarse del caos de la ciudad para fundirse en la exquisita armonía de la danza contemporánea.
Los que acudieron a muestras como Fausto, de Les ballets de Monte Carlo, pudieron deleitar-se con un clásico reinventado en una versión llena de guiños
a la música alemana. Estos tintes folklóricos fueron sello común de varias de las creaciones.

La novedad: ciclo Generación 2.0
Sin duda los jóvenes coreógrafos han acaparado gran parte de la atención, tanto de la crítica como del auditorio. Madrid en danza 2009 incorporó como novedad un nuevo bloque de programación, el ciclo "Ge-neración 2.0". Lara Sánchez, miembro del equipo de prensa del festival, explica que la idea era transmitir con este nombre la existencia de una nueva ge-neración de artistas-coreógrafos que se han formado en la era de la Globalización, de internet y las nuevas tecnologías, y esto está íntimamente ligado al desarrollo de sus creaciones.
A estos nuevos talentos les une que comenzaron su creación a partir del año 2000, y han sabido entrelazar el arte de sus propias tradiciones (también en este ciclo participan compañías de varias nacionalidades) con las inquietudes del siglo XXI.
Con su gran calidad, fuerza y trasgresión consiguieron entusiasmar al público.
CONCERTO DESCONCERTO

La compañía gallega Entremans, dirigida por Alexis Fernández y Kirenia Martínez, presentó Concerto Desconcerto, una pieza en la que los bailarines ejecutan la música a partir del movimiento, creando la banda sonora de cada escena. Todo un ejemplo de interdisciplina-
riedad y dramaturgia, que deja entreveer de forma sutil las raíces del folklore gallego.

PROGRAMA DOBLE

Dos producciones de distintas nacionalidades compartieron cartel en un programa doble que obtuvo una muy buena acogida.
Se trata, por un lado, de la pieza Crying of my mother, de Raseed Muhanad, iraquí afincado en países Bajos.
Sobre el escenario, vimos a tres hombres de distintas facciones religiosas. Tres hombres que viven juntos hasta que un día la lucha, la avaricia, la guerra y la sangre se convierten en sus únicas palabras, en el único lenguaje posible. Con ello, Muhanad quiso conjugar su identidad iraquí con este nuevo mndo europeo.
Por otro, What scatches the glass from the inside, de la compañía griega Adlibdance, donde Katerina Papageorgiu (alias Kat Valastur) ejerce el papel de coreógrafa e intérprete.
Papageorgiou lleva a escena una creación que remite, en su estructura, a los mecanismos de la tragedia griega clásica. Una moderna Casandra (figura de la mitología condenada por el dios Apolo a predecir el futuro sin que nadie la creyera) ofrece un clímax psíquico que se traduce en movimientos improvisados.
Q PROJECT
Pero la pieza que mejores críticas ha reunido es este montaje de la compañía madrileña Projects in movement, del israelí Sharon Fidman, excoreógrafo de Mayumaná. Q Project brilló por la contundencia de sus coreografías, que no deja-ron indiferente a nadie.

María Ramiro Martín

LAS EXÓTICAS DANZAS DE ORIENTE



LAS EXÓTICAS DANZAS DE ORIENTE
La danza del vientre y el Bollywood, famosas desconocidas

Shimmies, bindis, mudras, camellos... la terminología de la danza oriental y del Bollywood hablan de dos artes complejos, que van mucho más allá de los convencionalismos y mitos occidentales.

Danza con doble velo/Sahra Ardah




Aunque muchas personas piensen que la danza del vientre y el Bollywood son términos equivalentes, lo cierto es que ambos responden a culturas y filosofías muy lejanas.


La mágica danza del vientre

Por danza del vientre, danse du ventre o belly dance se conoce a un tipo de baile individual femenino. Este término crea-do y popularizado en Francia, comenzó a emplearse a raíz de la Feria Internacional de Chicago de 1888 para denominar al baile de una argelina que ejecutaba sorprendentes mo-vimientos de vientre y cadera. El nombre original para definir a esta danza es raqs sharqi, que significa literalmente danza oriental y hace referencia a un concepto mucho más complejo que la síntesis realizada por los europeos.
La danza oriental, cuyo origen fue situado en Egipto por el genial bailarín e historiador afincado en Madrid , Shokry Mohamed (1951-2006), es el sello de identidad de las culturas del norte de África y Oriente Próximo, aunque en cada lugar adquiere unas peculiaridades que la hacen única.
Hunde sus raíces en folclore y en las características de cada pueblo y conforma un amplísimo elenco de estilos. Sus elementos de apoyo son sumamente variados y dan idea de la complejidad de este arte: desde famoso velo hasta las modernas alas de Isis, pasando por los crótalos, el candelabro, las velas, el bastón, la pandereta, el sable, las dagas… y un largo etcétera que se va ampliando con el paso del tiempo.
Aunque paradógicamente nació como una forma de alabanza a la divinidad, en la actua-lidad este baile es perseguido en muchos de sus países de origen.
Estados Unidos y Europa han rescatado este arte concediéndole el lugar que se merece.
A día de hoy, en Madrid pueden encontrarse profesio-nales con academias especializadas como Gloria Alba, Nesma, Claudia Cenci o Morgana, que dedican su vida por y para esta danza.

El Bollywood, la danza a los dioses

El término Bollywood hacía referencia en su origen exclusivamene a la industria cinematográfica india de Bombay. La palabra fue acuñada en los 70 ya era un juego de palabras entre Bombay y Hollywood.

Años más tarde el término comenzó a aludir también a las escenas de danza y canto doblado, que aparecen en las películas bollywoodienses.


Las coreografías que aparecían en los principios de la industria Bollywood se basaban en los estilos de danza clásica, danzas cortesanas del norte de la India (tawaif) o danzas populares. Al igual que la danza oriental, todos estos bailes tienen un origen religioso y su representación suponía un profundo conocimiento de los textos sagrados y de los mudras (posiciones de las manos de los bailarines con diversos significados). Sin embargo, al contrario que el rash sarqi, la danza hindú es consi-derada como un arte elevado y sumamente complejo, con el que el bailarín se acerca a la divinidad.
La industria de Bollywood implicó la aparición de un nuevo estilo de baile. En la actualidad, los elementos de las danza indias se mezclan con estilos de baile occidentales como el jazz, el funky, el hip-hop o la samba y la salsa. De hecho, no es extraño ver pop o números de danza clásica en la misma película.
El éxito de la industria ci-nematográfica india ha propiciado la expansión de esta nueva danza, que está ganando cada vez más adeptos.
En Madrid, profesionales como Patricia Passo o Mistri se dedican desde hace años a enseñar esta disciplina. En 2008 se abrió el Club Masala, dedicado a la promoción cultural y a la integración de inmigrantes de Asia del Sur, que emplea el Bollywood como herramienta para llegar a todos los públicos.


Un Madrid exótico


En los últimos meses en nuestra ciudad se ha podido asistir a variados espectáculos de ambas danzas.
En estos momentos aún están en cartelera ‘India, un viaje musical’, en el Teatro Príncipe Tres Cruces en Gran Vía. Este musical, protagonizado por el coreógrafo y bailarín Sunny Singh, recorre el folclore de siete regiones del país asiático hasta llegar a un rodaje de la meca del cine hindú.
El 9 de mayo, la bailarina Nesma presentará en el Teatro José María Rodero de Torrejón de Ardoz, su espectáculo ‘Sueños de Al-Ándalus’, un show de gran calidad que viajó el año pasado a Egipto y que hará las delicias de los madrileños.
Bollywood y Danza del vientre, dos bailes complejos y de indudable belleza. Algo especial deben tener, porque cada vez son más y más las mujeres occidentales que se deciden a descalzarse, atarse un pañuelo en la cadera y empezar a descubrir su propio cuerpo, permitiendo que surja toda la belleza que tienen en su interior y dejando a un lado convencionalismos.


¿DÓNDE APRENDER?


DANZA ORIENTAL
Al Ándalus. C/ Vallehermoso 64, bajo.
Claudia Cenci. C/ Viriato 29.
El Karnak. C/ Libertad 7.

Sahra Ardah: http://www.sahra-ardah.com/

BOLLYWOOD
Club Masala. C/ Ponciano nº 4.
Patricia Passo. Compañía y escuela de danza. Pza. Ramales 2-3 izquierda.

Sara Cañizal Sardón

martes, 14 de abril de 2009

ENTREVISTA A MANUEL VILLAESCUSA



Manuel Villaescusa cierra los ojos y deja fluir su voz mientras sus manos golpean con agilidad el hang, un instrumento armónico de sonido cálido y envolvente que lleva a todos los congregados en la Sala Jardín Mariposa de Callao a la máxima relajación. Unos días más tarde nos recibió en su consulta.





R & C: Psicólogo, especialista en el tratamiento de drogodependencias con ayahuasca, profesor de Hatha Yoga y Taichi-Chuan, músico, cantante... ¿Qué conexión tienen todas estas actividades?
Villaescusa: Tradicionalmente en todos los chamanismos, incluido el amazónico, con la ayahuasca, la música tiene un papel fundamental para conectar con el yo interior. He trabajado mucho tiempo en adicciones y lo que he visto es que la música ayuda a la persona a encontrar estados de conciencia elevados o agradables sin recurrir a las substancias adictivas. Es el mejor medio para alcanzar la elevación espiritual.
En cuanto al Tai Chi y al Yoga, ambos tratan de llevar la conciencia al cuerpo y de aprender a parar la mente (el pensamiento) y simplemente estar en el cuerpo, en el momento presente.
R & C: ¿Emplea sus conocimientos en estos campos cuando trabaja como psicólogo?
Villaescusa: Sí. Cuando una persona está con un alto nivel de ansiedad o un malestar elevado, o cuando durante la sesión ha tocado emociones difíciles, suelo dedicar 10 minutos de relajación profunda al final y toco el hang u otros instrumentos.
R & C: Con excepción de la guitarra, los instrumentos que toca (el spring drum, el hang, el arpa de boca o el cuenco tibetano) son poco convencionales. ¿De dónde proviene su formación?
Villaescusa: Soy en buena medida autodidacta. Por ejemplo, me enseñaron a tocar el hang, pero después, gracias a la práctica, me he ido familiarizando con el instrumento.
R & C: En sus conciertos en solitario y con su grupo Ocno promueven la música como un medio para alcanzar la elevación espiritual ¿Qué tal de aceptación tiene este tipo de música?
Villaescusa: Recientemente hemos dado un concierto de cantos armónicos en una sala de más de 100 personas y se llenó. Es un tipo de música que aún no está en la cultura general, pero que cada vez es menos minoritaria.


S. Cañizal y M. Rodríguez






PRÓXIMO CONCIERTO DE OCNO:
26 de abril. Aula 11, plaza de Tirso de Molina 8.


Y DIJO EL METRO: ¡MÚSICA, MAESTRO!



Túneles laberínticos bajo tierra, flechas, anuncios y avisos de prohibido fumar; doce líneas cargadas de historias, doce colores que ponen en marcha el quehacer urbano al compás de la música gratuita que emana de sus pasillos. Es el metro de Madrid.

El suburbano, el paraíso anónimo de vidas cruzadas a ritmos desenfrenados. Un entramado de hierro y vida que ha cumplido ya 90 años creciendo de la mano de un Madrid imparable, no sólo como lugar de paso, sino como escenario perfecto de eventos culturales alternativos.
Entrada libre, pero bajo supervisión

Cada amanecer, el metro abre sus puertas con un bostezo e invita a decenas de músicos a bajar las escaleras y buscar el lugar apropiado para poner ritmo a tantas vidas sin nombre. Cada artista tiene una historia y cada uno la transmite en distinto compás, allegro ma non troppo.
La ley en el metro no está nada clara, "los músicos no pueden tocar ni en el andén, ni en el tren, ni en las escaleras, de forma que no interrumpan el paso de los viajeros", aclara el vocal del servicio de información del suburbano, y añade que deben de contar, además, con el beneplácito de los guardias de seguridad y seguir sus indicaciones de ubicación y conducta. Entrada libre, pero bajo supervisión, al contrario que en otros metros como el de Barcelona donde la "Asociación de Músicos de la Calle" sirve como filtro y tiene sitios reservados para los artistas. En la capital, los privilegios los marca el despertador y el respeto mutuo es la mejor ley bajo tierra.
En la estación de Tribunal, María da la bienvenida y dice adiós a los pasajeros de la línea 10, se sienta en una sillita plegable y enchufa su micrófono y su guitarra a su amplificador. Es una trotamundos, una enamorada de la música que vive por y para un sueño: publicar su primera maqueta. "He venido a Madrid porque las grandes ciudades son más receptivas al arte", revela la artista, que también ha estado en Londres y París. Dos jóvenes se acercan y una niña se para en seco frente a ella, no aparta su mirada hasta que María deja en la calle del olvido su interpretación de Los Secretos y su padre la arrastra dejando dos euros y una sonrisa al pie de la artista.

Cuatro escaleras más arriba Sorín Borceta desenfunda su guitarra eléctrica. Es búlgaro y lleva más de siete años en España, huyó de su país en busca de una vida mejor y encontró el metro. Ya es un veterano en el arte de poner ritmo a las aglomeraciones de gente. Le agrada que los viajantes disfruten con su música, sentir que su trabajo sirve para algo. "No me gusta que me den dinero por pena", afirma Sorín.
Este es su día a día, lo que mejor saben hacer, unas veces con sonrisas y atenciones y otras entre autómatas con prisas en un Madrid cosmopólitan donde, en ocasiones, la música se confunde con el taconeo de cientos de pisadas o simplemente se substituye por un mp3.
Pero aunque para unos es una forma de vida, no todo artista lo es a tiempo completo. Al igual que las calles, el metro se llena en horario de ocio y muchos artistas bajan a ganarse un sobresueldo en sus horas libres.
La Seguridad no se preocupa, disfruta con la música y pone fin al concierto cuando suena la alarma. Dicen nunca haber tenido problemas con los artistas, pero una mirada cómplice parece delatar su mentira. No quieren hablar, pero su expresión dice que saben mucho. "Hay de todo, hay de todo" masculla uno de ellos.

Un refugio para la música

El metro de Madrid es un refugio para el arte musical, de forma improvisada o muy planificada, como es el caso del famoso festival anual Metrorock, que presenta la actuación de varios grupos destacados de la escena musical, u otros eventos esporádicos como la pasada "Cumbre flamenca" o el "II Festival de Creadoras en metro". Una vorágine de sentimientos unidos por el arte y diferenciados por el estilo.
Y de repente llega la noche y todo vuelve a su estado inicial, silencioso y solitario, incluso intimidante. Las taquillas se cierran, las luces se apagan y los colores se pierden. El metro duerme hasta el día siguiente, cuando la música será instada a su gustosa vuelta en el suburbano de este pongamos que invivible pero insustituible Madrid.




Miriam Rodríguez Pallares